Día 129: Lost in Katmandú

Día 129: Lost in Katmandú

Costó adaptarse pero lo conseguimos. Pese al trance inicial de la llegada a esta locura de ciudad en la que el turista es sólo dinero, Katmandú esconde un montón de sorpresas que al final consiguen atraparte y lo que en un principio era agobio se convierte en diversión cuando descubres que entrar en su juego es la mejor defensa.

Kathmandú es una de esas ciudades que te atrapa. A pesar de su elevada contaminación (acústica y ambiental) y el polvo, que a veces llega a ser más molesto que el humo, el sentido común te dice que te vayas cuanto antes de allí, pero el corazón cae rendido a los colores, olores a infinitos tipos de incienso por cada rincón de la ciudad y a los saludos y sonrisas de sus gentes, que pese a sus vidas muy humildes nunca dejan de mostrar su mejor cara. Muchos estímulos que necesitan su tiempo para asimilarse, para que el ver perros callejeros heridos por peleas o atropellos, puestos de comida sin ningún tipo de control sanitario por los suelos o en vitrinas adaptadas en bicicletas, la pobreza y el caos de gente ya no resulte algo hostil sino de lo más normal. Sólo en ese momento, en el que lo anormal se convierta en normal, es cuando se podrá comenzar a disfrutar de verdad de esta ciudad.

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

KATMANDÚ

Algunos no tardaron mucho en asimilarlo cuando en los años 60 del siglo XX Katmandú fuera el centro del movimiento hippie. Desde entonces gran número de personas la visitan con diferentes fines, sobre todo el montañismo. La capital de Nepal, y de echo el país en sí, es un paraíso para los amantes de la montaña con tiendas dedicadas única y exclusivamente a este deporte, librerías, ropa y utensilios donde el turismo de montaña se avitualla y parte a los numerosos trekkings que hay. Y aunque hemos llegado en la mejor época del año para la práctica de trekkings hemos de decir que no haremos ninguno de los importantes ya que nuestro tiempo en el país será de máximo un mes con intención de visitar las principales ciudades.

Kathmandu

Kathmandu

Nepal se detuvo el 15 de diciembre de 2015 cuando un terremoto de magnitud 8 afectó al país, dejando casi 9000 muertos, cerca de 22000 heridos y cuantiosos daños materiales que provocaron una crisis humanitaria con casi 15 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria y desplazadas en todo el país.

Las huellas del terremoto todavía se pueden ver en el laberinto de calles de Katmandú. Edificios derrumbados, otros en ruinas, otros con grietas por donde cabe un puño y muchos apuntalados con vigas de madera mientras en su interior las familias esperan su reparación.

Kathmandu

Kathmandu

Los monumentos más importantes de la ciudad también sufrieron y algunos como la plaza Durbar sigue hoy en día con algunos templos sujetos por maderas y otros que se están reconstruyendo por completo para devolverlos al estado original de su construcción, allá por la Edad Media, gracias a la ayuda internacional y, en teoría, a las caras entradas que pagamos los extranjeros, que nunca sabemos si van en su totalidad a la rehabilitación o sólo llega un pequeño porcentaje después de haber pasado por numerosas manos. Sí, Nepal tampoco es que goce de mucha transparencia…

Aquí se reúnen cada día locales, turistas, viajeros, vendedores y místicos que viven al margen de la sociedad.

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Cerca de esta plaza y ajena al mundo vive la Kumari, una deidad personificada en una niña de entre 4 y 12 años, en una casa encerrada que data del siglo XVII. Mucha gente hace cola para verla un instante, cosa prohibida para los extranjeros que con un poco de suerte la verán asomarse por algunas de las ventanas de madera, asqueada de todo imagino.

La historia de la Kumari no deja de ser de los más cruel a ojos de un occidental. Las niñas son elegidas en pruebas que rozan lo gore y la crueldad. Si la niña las supera querrá decir que la diosa está reencarnada en ella y pasará a vivir junto con su familia en la casa, de la que no saldrá salvo para algún festival, hasta que tenga su primer periodo. Después otra selección se llevará a cabo y la anterior kumari, junto a su familia, abandonarán la vivienda para tener una vida completamente diferente a la de una diosa ya que muchas son rechazadas en todos los ámbitos por el echo de haber sido kumaris.

Kathmandu

Gente haciendo cola para ver a la Kumari.

Gente haciendo cola para ver a la Kumari.

Mientras tanto la vida sigue en esta de ciudad de casi millón y medio de habitantes donde la gente no pierde la sonrisa pese al caótico flujo de motos, coches y rickshaws que diariamente abarrotan, como nunca antes habíamos visto, las calles e incluso callejuelas por donde no existen aceras, y las pocas que hay están ocupadas por puestos ambulantes o son intransitables.

KATMANDU

Pasear por Thamel es hacerlo por mitad de la calle, entre tiendas de ropa, las ya mencionadas tiendas de montaña y los cafés y restaurantes hasta con comida europea, tan deseada cuando estábamos en China. Aquí se come muy bien!!

Kathmandu

KATMANDÚ

Kathmandu

La ausencia de semáforos en Katmandú (bueno, sólo vimos 4 y estaban apagados), la desgana de los policías que los sustituyen y la poca voluntad de los conductores por hacer las cosas bien,  hace que el tráfico en la ciudad sea un auténtico caos. Aquí el peatón peligra en cuando pone un pie en la calle.

KATMANDÚ

No vamos a negar que Katmandú es una ciudad que termina desgastando, sobre todo por la excesiva contaminación ambiental y acústica, los pitidos no cesan para intentar abrirse camino y los rickshaws intentan captarte en cada calle que pisas a precios inflados para los turistas, lo que hace que cualquier gran capital europea te parezca un remanso de paz. Así que encontrar un patio interior o parque en el que evadirte del exterior es la mejor lotería que te puede tocar. El mejor sin duda es el Jardín de los Sueños (Garden of Dreams) donde por 200 rupias la entrada uno se puede transportar a un jardín histórico con aires europeos de 1920 donde los pitidos y ruidos de los coches son sustituidos por el fluir de las fuentes de los estanques.

KATMANDU

KATMANDU

Si nunca te ha cagado encima un murciélago, este es un lugar ideal para una primera vez. Aquí cuando el sol comienza a ocultarse es posible ver surcar por el cielo a murciélagos del tamaño de gaviotas que durante el día duermen colgados hacia abajo de los árboles de la cercana calle Kanti Path ajenos a todo.

KATMANDU

Si se quiere ver la magnitud de Katmandú lo mejor es subir a lo alto de la colina donde se encuentra el templo de los monos por el gran número de estos simios que viven en el complejo de templos conocido como Swayambhunath, desde donde la ciudad se extiende hasta el horizonte o hasta donde la nube de contaminación deje ver.

Kathmandu

El complejo Swayambhunath alberga una serie de templos, santuarios, un monasterio tibetano y como no restaurantes y tiendas de souvenirs y artículos hechos a mano. En el centro de todo se encuentra la estupa con los ojos de buda, el segundo punto más sagrado de la ciudad para los tibetanos y seguidores del budismo tibetano, sólo superado por la gran estupa del barrio Bhoudanath.

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Kathmandu

Pese a su antigua tradición budista, de echo Buda nació en Nepal, las calles de Katmandú están plagadas de pequeños altares y templos hinduista (la religión mayoritaria) en casi cada esquina, además cada casa tiene un pequeño altar en el que se hace las ofrendas a los muchos dioses. Y estos días coincidimos con uno de los festivales más importantes, el Dashain, el festival más largo del calendario Nepalí con una duración de 15 días, el más importante para los hindúes, y celebrado por todas las castas del país y los expatriados en otros países. En él los nepalís adoran a la diosa Durga con ofrendas y sacrificios de animales en un ritual en el que se la empapará con sangre para traer la buena fortuna.

Kathmandu

La ciudad se llena de banderines y carpas en las plazas donde la gente canta y reza bajo la figura venerada. Muchos comercios cierran y la gente se marcha a los pueblos de donde son originarios, y de repente la calma llega a Katmandú, con calles vacías que sólo ocupan perros, gatos y palomas.

Kathmandu

Al final te das cuenta que la gente de aquí también huye de las ciudades, como los europeos durante los fines de semana y puentes, y que después de todo tenemos algunas cosas en común.

Katmandú, octubre de 2018.
Recuerda que puedes seguir el viaje desde Facebook Instagram.
Más fotos en Flickr
Más entradas sobre Nepal aquí.

Sin comentarios

20 − quince =

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies